viernes, 18 de julio de 2014

Blanco y la primera gran tarea cumplida

Hoy hemos terminado entre cinco personas la primera labor que me adjudiqué cuando entré en el refugio: hacer fotos a todos los perros de allí. Han sido numerosas personas las que me han ido echando un cable con esta tarea, y a todos les estoy muy agradecido, sin ellos no habría sido posible.

No cuál fue el primer perro que fotografié, pudo ser Linda, o Cásper, o Rocky, o Pancho, todos ellos ahora en un hogar donde son felices, pero no será fácil olvidar quién ha sido el último (último por ahora): Blanco.

Blanco es probablemente el mayor luchador que hay en el refugio. Con infrapeso, una fuerte leishmaniasis y unos terribles hongos en la piel desde hace mucho tiempo, Blanco ha estado al pie del cañón todos los días, estando con nosotros todo el rato que puede y más, sin apartarse un minuto, saliendo a recibirnos, ladrando cuando llegamos y cuando nos vamos, como dando la señal de alarma "¡Hey, que ya están aquí los chicos!" o "¡Volved pronto!" y por supuesto, siempre en medio cuando debíamos fotografiar a otro perro. No hay perro que se haya librado de una foto en la que salga Blanquito rondando por allí, o justo delante de la cámara robando todo el protagonismo, y es que en verdad es un cielo, un perro fuertemente cariñoso y que se merece el mejor trato del mundo. Parecía no entender por qué a todos les hacíamos fotos y a él no.

Donde haya una cámara, por allí estará Blanquito :-)
Te podemos decir, Blanco, que seguíamos un orden estructurado para poder llevar de forma precisa y secuencial el asunto de las fotografías, pero tú y yo sabemos que eso no es verdad. No hay duda chico, hemos dejado lo mejor para el final.

Hoy ha sido su gran día, hoy sí era su turno, el último día de fotos, el último perro, Blanco tenía que salir guapísimo, ha puesto su mejor sonrisa y ¡vaya si ha salido guapo!. Te queremos muchísimo pequeñín, esta tarea no podía haber terminado con un perro tan importante como tú.

sábado, 12 de julio de 2014

Primer contacto con la televisión

El día 19 de julio, avisado está de muchas formas, vamos a colocar un 'stand' solidario en nombre de la protectora de animales de Baeza en el Paseo de la Constitución. Una de las formas de difusión era a través de la tele, y no hemos dudado en contactar con la televisión comarcal para ver si podían echarnos una mano.

Las cosas no nos han podido ir mejor.
Una hora después de explicarles nuestra situación y nuestras necesidades fuimos llamados para tener una entrevista.

A esta, llevamos a Kiko, un viejito que por fin ha encontrado una familia, a Japón, un precioso podenco de no más de dos años que sigue buscando casa, y a la jovencísima Ruti, en la misma situación. Todos (incluidos nosotros) debutantes en estas cosas.

Solo tengo palabras de agradecimiento para el personal de Canal 9 LaLoma, asi mismo para mis compañeros voluntarios y para María Teresa, sin la entrega y el sacrificio de todos habría sido imposible organizar esto. Aunque sigo guardando ese pequeña traición que me hizo ponerme delante de una cámara con lo nerviosísimo que soy yo, el calor que hacía, la panzada de andar que llevaba encima y el fantástico aspecto que me daba todo eso combinado con un montón de pelos de llevar en brazos a Kiko.

Como sé que deseáis ver cómo quedó todo, aquí os dejo el vídeo:


Aprovecho para dar las gracias al ayuntamiento de Baeza, que nos ha ayudado mucho a que el mercado del día 19 sea un hecho próximo.

jueves, 10 de julio de 2014

Ruby, la perra errante.

Ruby no es una podenca más, al menos para mí. No conozco las historias de todos los perros, en gran parte porque ya estaban en el refugio cuando yo llegué, pero voy conociendo las historias de unos tantos nuevos que van entrando, y he de decir que algunas son muy crueles.

Ruby, cachorrita de podenco de en torno al año de edad, ya ha tenido que sufrir dos veces el abandono.

La primera vez de forma totalmente desconocida para nosotros. Ya habíamos recibido varios avisos de que una podenquita estaba vagando por la ciudad. La describían como extremadamente pequeña, aunque lo cierto es que está extremadamente delgada (ni 5 kg pesa), muy asustadiza, si bien tendrá mil razones para no fiarse de las personas, y de caminar renqueante, cuando lo que en verdad pasa es que tiene una pata herida. Había sido vista en la parte más alejada del pueblo, tanto por un lado como por otro, por pleno centro, por la estación de autobuses, por la carretera, por los caminos a las olivas, por callejones del casco antiguo, por medio de casi cualquier calle.

Y no pocas veces, tras ser consciente de la miserable situación en la que estaba el animal y recibir avisos de dónde se encontraba, movilicé a las demás voluntarias del refugio e incluso a mi madre para ir a recogerla, ya que en estos días de los que hablo yo estaba totalmente fuera de combate. El resultado de la búsqueda siempre era el mismo, o bien no podían encontrarla o bien no podían cogerla.

Cuando pude reincorporarme a las labores de la protectora, fueron hasta tres las veces que salí en busca de la pequeña Ruby, todas de forma infructuosa. Tras la última, mi madre me dijo «No te preocupes por ella, hoy me he encontrado a un hombre que la había cogido y se la llevaba atada».  Esa misma tarde, en el refugio, María Teresa me dijo que iban a traer al refugio a una podenca pequeña que obedecía todas las descripciones que hasta ahora yo he dado, aunque lo realmente importante fueron las noticias de esa noche, por lo visto aquel que había cogido a Ruby estaba dispuesto a darle un hogar.

Inevitablemente me alegré mucho por la pequeña, ya era hora de que, después de estar claramente expuesta al atropello (no pocos eran los avisos de verla en la estación de autobuses), de sufrir un abandono y de estar al borde la muerte por inanición siendo tan joven, encontrara una casa en la que la quisieran. Pero ni por asomo iban a salir las cosas tan bien. Hoy, esta preciosa podenca ha sido encontrada abandonada, probablemente, por aquel que se responsabilizó de su acogida.


Hasta aquí este ejemplo de cuánto vale la palabra de algunas personas, Ruby, tal y como la hemos bautizado, está con nosotros en el refugio. Dos horas ha tardado en acostumbrarse a nosotros. Mirad la sonrisa de Laura mientras la sostiene; está claro Ruby, nosotros no vamos a abandonarte.

martes, 8 de julio de 2014

El comienzo



A pesar de que me encantaría contar (y tal vez un día lo haga) todos los motivos que me empujan día a día a ir a 'trabajar' al refugio, y digo 'trabajar' porque allí disfruto con todo lo que hago, quiero explicar qué fue exactamente lo que me hizo empezar como voluntario allí.

Me avergüenza admitir que yo, siendo un ferviente defensor y amante de los animales, no conocía la existencia de el refugio de Baeza, aunque ejemplifica muy bien cuán claro tenía que quería ayudar que fue cuestión de un día descubrirlo y apuntarme como voluntario.

Mis padres mantenían sobre la mesa una conversación acerca de los perros de tío, de cómo todos los días iba a verlos un rato a la finca donde los tiene, en el camino hacia el refugio, de que todos los días les subía agua y comida, y casualmente, que muchas veces coincidía con María Teresa, la mujer que durante tanto tiempo se ha encargado, ella sola, de la manutención de la protectora. 


Pregunté inmediatamente acerca de ella, acerca del refugio, de si podía ayudar, de que cuándo pedían donaciones, de si se podía ir a ver a los animales... Ante la avalancha de preguntas recibí un irónico "Si tanto te gustan los animales, vete allí de voluntario". Y no lo dudé ni un instante.



Ese mismo día debía volver a Granada, y no tenía tiempo para ir personalmente al refugio a buscar a María Teresa, pero fue llegar, conectar el ordenador y buscar por toda la red información acerca de la protectora de animales de mi pueblo. Encontré varias páginas webs, con varios teléfonos. Me equivoqué como cinco o seis veces llamando, y otras tantas que no obtuve respuesta. Aprovechando que acababa de hacerme facebook y que había encontrado datos acerca de la presidenta de dicha asociación, traté de comunicarme a través de internet. En cuanto pude contactar con ella la llamé, estuvimos hablando un rato largo. Me fascinaba todo lo que me decía, todo lo que me contaba, todo sobre lo que me hablaba. El refugio era mi sitio, lo sabía, y eso que nunca había estado allí.


En cuanto regresé a Baeza acompañé a María Teresa al refugio. Me presentó a los animales, estuve con ellos, me explicó otras muchas tareas y pregunté otras tantas miles de cosas. Sinceramente, había mucho que hacer y muy pocas manos para tanto trabajo, y yo y mis ganas inmensas de trabajar no podíamos echarnos para atrás. Había tantos animales, había tantas miradas, tantos ojitos dulces entre las rejas con tantísimo cariño que dar, y que quede entre nosotros, yo atravesaba un momento de tan baja autoestima y tanta soledad que al final no sé si fue más por el bien de los perritos o por el mío propio decidir quedarme con ellos.                                                                                                                                                                 Ellos me aceptaron inmediatamente, y les voy a estar siempre agradecido; nada más conocerme se acercaban a mí, con una mirada que calentaría el corazón de cualquier persona, se abalanzaban incluso, me daban su cariño, y pedían mis caricias. Fue la mejor bienvenida de mi vida. 

También estoy muy agradecido a María Teresa, que me dio la oportunidad de colaborar allí y me brindó su confianza desde el primer día.

Como un buen perro que soy yo también, no me voy a separar nunca de ellos, de mi otra familia.

lunes, 7 de julio de 2014

Ningún perro es mestizo

El catálogo de razas, aparte de ilógico y estúpido, es cruel y discriminador. Hoy, en el refugio de Baeza, tras mi vuelta al trabajo después de un año intermitente de clases y exámenes, he conocido a una chica americana fantástica. Hemos hablado de muchas cosas, pero aquello que quiero transmitir con esta entrada viene de una de las cincuenta preguntas idénticas que me ha hecho:
Sergio, do you think he will find a family soon? (Sergio, ¿crees que va a encontrar pronto una familia?)
Las preguntas no iban dirigidas a nuestro precioso dálmata, ni a nuestro cachorro de pastor alemán, ni a nuestros sanos labradores. Iba, una tras otra, a los perros ancianos, a los perros maltrechos, y más en general, a los perros mestizos. It's so sad... sí, es muy triste que a la hora de adoptar un animal, la mayoría de las personas pongan un filtro para ignorar a los perritos viejos, a los enfermos, o a los que ellos llaman 'chuchos', que no tienen raza.

El problema, decíamos, puede venir de que la difusión de animales se hace, en gran parte, a través de medios informáticos, donde una persona interesada en un animal solo puede fermentar su decisión con fotos y datos, en los que hay una clara ventaja para el perro estéticamente perfecto, con nada escrito en la ficha de observaciones. Para solventar esto lo mejor sería buscar otros medios de hacer llegar la personalidad de un perro al futuro adoptante: paseos por los pueblos, stands informativos, vídeos de los animales...


Pero tengo la sensación de que somos muy ingenuos. El perro en este país sigue siendo un objeto, y sigue pareciendo que cuanto más caro mejor. El señor adoptante no va a malgastar 3 minutos de su vida en ver un vídeo de nuestra fantástica Daenerys (segunda foto), ni querrá ir al refugio a conocerla. El señor adoptante quiere una carta de vinos, una carta de perros, en el que todo perro tiene un precio, y cuanto más caro sea el perro que te lleven paseando, mucho mejor.

Es una realidad que no hay igualdad de oportunidades para todos los perros, pero también es verdad que no es culpa de una mala difusión por parte de los animalistas. Es culpa de todos aquellos enfermos que no saben ver que todos los perros son de la misma raza: de la raza de estar toda la vida contigo, de la raza de ser fieles compañeros, eternos amigos. Qué culpan tendrán ellos de que en algún momento algún imbécil perdido decidiese hacer distinciones.

I hope so. I really hope so... (Eso espero. Eso espero, de verdad...)