Una grotesca cadena de bultos recorría su abdomen. Grandes, más pequeños, algunos supuraban, y el dolor de la perrita se hacía evidente al tratar de tocarlos. Todo apuntaba que eran tumores manifestando un cáncer brutal. Con todo el esmero y la delicadeza posible se le limpiaron las heridas y se acomodó a Alcázar en el lugar más agradable posible dentro del refugio,
Todos los días durante prácticamente un mes seguimos la misma rutina: ir al refugio, limpiarle debidamente las heridas abiertas, asegurarnos que estaba bien y rezar para al día siguiente no encontrarnos una desgracia.Y una vez en nuestras casas, difundir, buscar ayuda, contactar con veterinarios...
Alcázar cada vez estaba más y más triste, apagada, abatida, débil...
Hubo una voluntaria que a la que Alcázar llegó a tocarle el corazón de una forma muy especial. Esa es Ruth, nuestra contacto con Tierschutzverein-Europa, y a quienes no dudó en pedir ayuda.
El milagro se aproximaba. TSV autoriza la operación de Alcázar y la incluye entre sus prioridades, Tan pronto llegó la noticia, se pidió cita en el hospital veterinario de Puente Genil, seguramente, el mejor hospital veterinario en muchos kilómetros. Unos días después, nos encontramos Ruth, María Teresa, Waldemar (en representación de TSV) y yo en Córdoba con Alcázar, preparados para cualquier cosa.
Tras la primera observación, los pronósticos eran bastante pesimistas... Evidentemente la enfermedad que mermaba a nuestro ratoncito era cáncer, de los peores. El tamaño de los bultos inducía a pensar en la metástasis, que es la propagación del cáncer a otros órganos, y tras la datación aproximada de edad pudimos confirmar que Alcázar tenía más de once años.
Tras esto, llegaron más malas noticias. los diversos análisis, rayos X y tomografías revelaban el delicadísimo estado en el que llegaba. Había que operar inmediatamente, un día más de espera y Alcázar moriría. Además, el presupuesto aproximado que nos dieron para la operación rondaba muy de cerca los mil euros, cantidad que los responsables del hospital pidieron que fuera abonada rápidamente.
| Ruth con 'Cazy' en Puente Genil |
Todos pensábamos que tal vez era mucha cirugía para un cuerpo tan pequeñito, pero seguramente sus enormes ganas de vivir y la fuerza de todas las personas pendientes de su estado hicieron que Alcázar superara la operación. En ella, fue necesaria una mastectomía completa, ya que dejar las glándulas mamarias, que tan cercanas estaban a los tumores, era un enorme riesgo para la pequeña. Además, la cirugía reveló muchos más tumores de los que habíamos sido capaces de apreciar, y varios ganglios tumorizados cerca de órganos vitales. Uno de estos estaba tan cercano al corazón que no pudo ser operado.
Se confirmaba lo peor; aún con la operación, el cáncer seguía vivo.
Alcázar necesitará tratamientos y muchísima ayuda hasta el final de su vida, el cual por desgracia no estará demasiado lejos.
¿Cómo podríamos sentirnos nosotros por entonces? Acabábamos de hacer operar una perrita de once años empleando una suma enorme de dinero que no teníamos para conseguir, con suerte, que viviese un par de años más.
Nos sentíamos y nos sentimos maravillosamente, porque, como dice Ruth, nosotros estamos por la vida, y la vida, cualquier vida, prima sobre todo los demás.
Hemos salvado a Alcázar (me doy el privilegio de incluirme aunque no mucho haya podido hacer yo)
y le hemos dado la oportunidad que puede que nadie le hubiera dado.
Tras la operación, Alcázar fue a vivir con Ruth, donde tiene el cariño que se merece una heroína ENORME como ella.
Pese a la inestimable ayuda de TSV y el dinero que estamos recaudando los afiliados a la protectora, aún queda bastante dinero que dar a los más que comprensivos profesionales que han ayudado a que esto sea posible. Si crees que puedes ayudar, entra en la página de la protectora de animales y plantas de Baeza.
Merece la pena.
