martes, 21 de octubre de 2014

La historia de Alcázar #EstamosPorLaVida



Quince de agosto, a las cinco en punto de la tarde llegamos a las instalaciones de la protectora. En la puerta, una gran caja de zapatos y una perrita muy pequeña recostada dentro, inmóvil, no había agua, tampoco comida, ni una sombra. Lo que sí había: cuarenta grados, y un desconcierto y rabia inmensos. Nos acercamos, era sorprendentemente mayor y necesitaba ayuda para salir de la caja. Allí yo no estaba, pero puedo sentir el escalofrío que debieron sintieron los que allí estaban cuando cogieron a Alcázar.

Una grotesca cadena de bultos recorría su abdomen. Grandes, más pequeños, algunos supuraban, y el dolor de la perrita se hacía evidente al tratar de tocarlos. Todo apuntaba que eran tumores manifestando un cáncer brutal. Con todo el esmero y la delicadeza posible se le limpiaron las heridas y se acomodó a Alcázar en el lugar más agradable posible dentro del refugio,

Todos los días durante prácticamente un mes seguimos la misma rutina: ir al refugio, limpiarle debidamente las heridas abiertas, asegurarnos que estaba bien y rezar para al día siguiente no encontrarnos una desgracia.Y una vez en nuestras casas, difundir, buscar ayuda, contactar con veterinarios...

Los veredictos eran siempre los mismos "en esta clínica no estamos preparados para atender un caso como este","esperad", "difundimos, ojalá tengáis suerte..." y similares. La frustración crecía, el miedo se apoderaba de todos nosotros.
Alcázar cada vez estaba más y más triste, apagada, abatida, débil...

Hubo una voluntaria que a la que Alcázar llegó a tocarle el corazón de una forma muy especial. Esa es Ruth, nuestra contacto con Tierschutzverein-Europa, y a quienes no dudó en pedir ayuda.


El milagro se aproximaba. TSV autoriza la operación de Alcázar y la incluye entre sus prioridades, Tan pronto llegó la noticia, se pidió cita en el hospital veterinario de Puente Genil, seguramente, el mejor hospital veterinario en muchos kilómetros. Unos días después, nos encontramos Ruth, María Teresa, Waldemar (en representación de TSV) y yo en Córdoba con Alcázar, preparados para cualquier cosa.

Tras la primera observación, los pronósticos eran bastante pesimistas... Evidentemente la enfermedad que mermaba a nuestro ratoncito era cáncer, de los peores. El tamaño de los bultos inducía a pensar en la metástasis, que es la propagación del cáncer a otros órganos, y tras la datación aproximada de edad pudimos confirmar que Alcázar tenía más de once años.

Tras esto, llegaron más malas noticias. los diversos análisis, rayos X y tomografías revelaban el delicadísimo estado en el que llegaba. Había que operar inmediatamente, un día más de espera y Alcázar moriría. Además, el presupuesto aproximado que nos dieron para la operación rondaba muy de cerca los mil euros, cantidad que los responsables del hospital pidieron que fuera abonada rápidamente.

Ruth con 'Cazy' en Puente Genil
Se contactó con TSV, y no podríamos disponer del dinero para la operación hasta pasado un tiempo demasiado largo como para que Alcázar pudiera sobrevivirlo. Pero la decisión ya estaba tomada: Alcázar iba a ser operada, su vida era prioridad, del dinero nos preocuparíamos más tarde. 

Todos pensábamos que tal vez era mucha cirugía para un cuerpo tan pequeñito, pero seguramente sus enormes ganas de vivir y la fuerza de todas las personas pendientes de su estado hicieron que Alcázar superara la operación. En ella, fue necesaria una mastectomía completa, ya que dejar las glándulas mamarias, que tan cercanas estaban a los tumores, era un enorme riesgo para la pequeña. Además, la cirugía reveló muchos más tumores de los que habíamos sido capaces de apreciar, y varios ganglios tumorizados cerca de órganos vitales. Uno de estos estaba tan cercano al corazón que no pudo ser operado.

Se confirmaba lo peor; aún con la operación, el cáncer seguía vivo.
Alcázar necesitará tratamientos y muchísima ayuda hasta el final de su vida, el cual por desgracia no estará demasiado lejos. 

¿Cómo podríamos sentirnos nosotros por entonces? Acabábamos de hacer operar una perrita de once años empleando una suma enorme de dinero que no teníamos para conseguir, con suerte, que viviese un par de años más.

Nos sentíamos y nos sentimos maravillosamente, porque, como dice Ruth, nosotros estamos por la vida, y la vida, cualquier vida, prima sobre todo los demás. 


Hemos salvado a Alcázar (me doy el privilegio de incluirme aunque no mucho haya podido hacer yo)
y le hemos dado la oportunidad que puede que nadie le hubiera dado.

Tras la operación, Alcázar fue a vivir con Ruth, donde tiene el cariño que se merece una heroína ENORME como ella.

Pese a la inestimable ayuda de TSV y el dinero que estamos recaudando los afiliados a la protectora, aún queda bastante dinero que dar a los más que comprensivos profesionales que han ayudado a que esto sea posible. Si crees que puedes ayudar, entra en la página de la protectora de animales y plantas de Baeza

Merece la pena.

domingo, 10 de agosto de 2014

Un paseo para conocer a Gema

Gema se llama, Gemi le digo yo, y sé que lo adora, de hecho, la foto de la izquierda salió tras llamarla de ese modo. Así es, Gema adora el calor y el cariño de las personas, y esto no es algo que podamos decir simplemente con echarle el ojo dentro del refugio. Allí, es una actriz secundaria que no busca llamar la atención; jamás golpea las vallas cuando alguien se acerca a la puerta de su box, no se impacienta por salir y no se abalanza sobre los que estamos por allí cuando está suelta. Gema deja eso para los demás, como aceptando que ya nadie va a fijarse en ella.
Gema lleva cuatro años en el refugio, los cuatro años que ha durado su vida, porque entró siendo una preciosa cachorrilla de tres meses, arrastrando una historia escalofriante: Fue salvada gracias a unos vecinos de Baeza, retirada de su amo, un demente que recogía perros para dejarlos morir de hambre.
En esos cuatro años nadie ha sabido ver las grandes cualidades de Gema.


Para conocerla mejor, ayer la saqué a pasear por Baeza, aprovechando que estamos buscando un mastín que anda suelto y del cual no conocemos su paradero. No tardé mucho en ver cómo era Gema en realidad.
Me costó mucho sacarla del refugio. En primer lugar porque al llamar al resto de sus compañeros para que regresasen al box, Gema era la primera en obedecer y entrarse, lo que me hizo tener que meterlos a todos y luego sacarla a ella en peso. Entre que no estoy fuerte, que ella pesará unos veinte kilos y que había que abrir el cerrojo de la puerta desde dentro, me llevó unos veinte minutos tener a Gema en el patio sola.

Le puse arnés y correa, porque no sabía cómo iba a reaccionar al verse con campo para correr. Entendámoslo, Gema es un cruce con galgo, y el instinto es el instinto. El segundo problema fue que Gema no quería alejarse más de tres pasos de su perrera. Recordé que tenía un paquete de salchichas en la mochila (las usamos para poner los tratamientos de manera cómoda) y usándolas como cebo conseguí, no sin esfuerzo, sacar a Gema del refugio. Fue pisar la tierra y Gema cambió. Ya no era yo el que tiraba de la correa, ahora era ella. Ya no daba los pasos con incertidumbre y desconfianza, daba zancadas, pude notar que tenía ganas de correr, y pese a que eran las cinco y media de la tarde del 9 de agosto, dejé que corriera, para lo que tuve que ponerme a correr yo. Me sorprendió la capacidad de Gema para entender órdenes, y por supuesto, su obediencia. Tras alejarnos unos metros del refugio decidí grabar un pequeño trozo del trayecto:



La tranquilidad de Gema parecía ahora un mito. Hicimos un alto en mi casa para beber agua y refrescarnos para soportar el calor (y para coger unas cuantas bolsitas, dicho sea de paso). Tras esto, pusimos rumbo al casco antiguo de Baeza; la zona de la catedral y las murallas.
Me quedé helado cuando, acercando a Gema a una gran fuente para que bebiese agua, esta se lanzó dentro de ella de cabeza a nadar. Casi tengo que meterme yo dentro para poder sacarla. Una vez fuera me abalanzó sobre mí, dejando para el resto de la tarde sus huellas en mi camiseta y me lamió la cara varias veces. Jamás hubiera podido pensar que Gema era una perra tan sumamente cariñosa. Estaba tan apurado intentado sacar a Gema de la fuente que olvidé fotografiar el momento, os pido disculpas.

Seguimos caminando, porque Gema no quiere detenerse ni un minuto, es activa y tiene una energía y fuerza envidiables. Ya había notado que Gema era una compañera de paseos estupenda. Ni un tirón de la cadena, ni tener que sujetarla cuando pasaba un coche u otro perro, bastaba siempre con un "Gema, ven aquí". Es muy obediente y disciplinada paseando. Prueba de ello fue la vuelta al refugio, de la que grabé otro pequeño fragmento.



Aquí estaba quizá algo acalorada, pues al hacer la última parada, otra vez en mi casa, no quiso beber agua. No obstante el camino que separa el refugio de mi casa es de apenas quince minutos, que por supuesto hizo con la cabeza y el lomo mojados, y ya eran más de las ocho de la tarde.

Al llegar al refugio descubrí que podía hacerla abalanzarse sobre mí otra vez simplemente dando dos palmadas sobre mi pecho. Nada más que tres horas habían sido necesarias para que Gema, que ya habéis visto lo inteligente que es, confiase plenamente en mí.

Imaginaos el cariño que puede llegar a dar en una casa, rodeada de personas que la quieran tanto como Gema quiere a los demás. Tiene un corazón enorme y se merece ser feliz de una vez por todas.

viernes, 18 de julio de 2014

Blanco y la primera gran tarea cumplida

Hoy hemos terminado entre cinco personas la primera labor que me adjudiqué cuando entré en el refugio: hacer fotos a todos los perros de allí. Han sido numerosas personas las que me han ido echando un cable con esta tarea, y a todos les estoy muy agradecido, sin ellos no habría sido posible.

No cuál fue el primer perro que fotografié, pudo ser Linda, o Cásper, o Rocky, o Pancho, todos ellos ahora en un hogar donde son felices, pero no será fácil olvidar quién ha sido el último (último por ahora): Blanco.

Blanco es probablemente el mayor luchador que hay en el refugio. Con infrapeso, una fuerte leishmaniasis y unos terribles hongos en la piel desde hace mucho tiempo, Blanco ha estado al pie del cañón todos los días, estando con nosotros todo el rato que puede y más, sin apartarse un minuto, saliendo a recibirnos, ladrando cuando llegamos y cuando nos vamos, como dando la señal de alarma "¡Hey, que ya están aquí los chicos!" o "¡Volved pronto!" y por supuesto, siempre en medio cuando debíamos fotografiar a otro perro. No hay perro que se haya librado de una foto en la que salga Blanquito rondando por allí, o justo delante de la cámara robando todo el protagonismo, y es que en verdad es un cielo, un perro fuertemente cariñoso y que se merece el mejor trato del mundo. Parecía no entender por qué a todos les hacíamos fotos y a él no.

Donde haya una cámara, por allí estará Blanquito :-)
Te podemos decir, Blanco, que seguíamos un orden estructurado para poder llevar de forma precisa y secuencial el asunto de las fotografías, pero tú y yo sabemos que eso no es verdad. No hay duda chico, hemos dejado lo mejor para el final.

Hoy ha sido su gran día, hoy sí era su turno, el último día de fotos, el último perro, Blanco tenía que salir guapísimo, ha puesto su mejor sonrisa y ¡vaya si ha salido guapo!. Te queremos muchísimo pequeñín, esta tarea no podía haber terminado con un perro tan importante como tú.

sábado, 12 de julio de 2014

Primer contacto con la televisión

El día 19 de julio, avisado está de muchas formas, vamos a colocar un 'stand' solidario en nombre de la protectora de animales de Baeza en el Paseo de la Constitución. Una de las formas de difusión era a través de la tele, y no hemos dudado en contactar con la televisión comarcal para ver si podían echarnos una mano.

Las cosas no nos han podido ir mejor.
Una hora después de explicarles nuestra situación y nuestras necesidades fuimos llamados para tener una entrevista.

A esta, llevamos a Kiko, un viejito que por fin ha encontrado una familia, a Japón, un precioso podenco de no más de dos años que sigue buscando casa, y a la jovencísima Ruti, en la misma situación. Todos (incluidos nosotros) debutantes en estas cosas.

Solo tengo palabras de agradecimiento para el personal de Canal 9 LaLoma, asi mismo para mis compañeros voluntarios y para María Teresa, sin la entrega y el sacrificio de todos habría sido imposible organizar esto. Aunque sigo guardando ese pequeña traición que me hizo ponerme delante de una cámara con lo nerviosísimo que soy yo, el calor que hacía, la panzada de andar que llevaba encima y el fantástico aspecto que me daba todo eso combinado con un montón de pelos de llevar en brazos a Kiko.

Como sé que deseáis ver cómo quedó todo, aquí os dejo el vídeo:


Aprovecho para dar las gracias al ayuntamiento de Baeza, que nos ha ayudado mucho a que el mercado del día 19 sea un hecho próximo.

jueves, 10 de julio de 2014

Ruby, la perra errante.

Ruby no es una podenca más, al menos para mí. No conozco las historias de todos los perros, en gran parte porque ya estaban en el refugio cuando yo llegué, pero voy conociendo las historias de unos tantos nuevos que van entrando, y he de decir que algunas son muy crueles.

Ruby, cachorrita de podenco de en torno al año de edad, ya ha tenido que sufrir dos veces el abandono.

La primera vez de forma totalmente desconocida para nosotros. Ya habíamos recibido varios avisos de que una podenquita estaba vagando por la ciudad. La describían como extremadamente pequeña, aunque lo cierto es que está extremadamente delgada (ni 5 kg pesa), muy asustadiza, si bien tendrá mil razones para no fiarse de las personas, y de caminar renqueante, cuando lo que en verdad pasa es que tiene una pata herida. Había sido vista en la parte más alejada del pueblo, tanto por un lado como por otro, por pleno centro, por la estación de autobuses, por la carretera, por los caminos a las olivas, por callejones del casco antiguo, por medio de casi cualquier calle.

Y no pocas veces, tras ser consciente de la miserable situación en la que estaba el animal y recibir avisos de dónde se encontraba, movilicé a las demás voluntarias del refugio e incluso a mi madre para ir a recogerla, ya que en estos días de los que hablo yo estaba totalmente fuera de combate. El resultado de la búsqueda siempre era el mismo, o bien no podían encontrarla o bien no podían cogerla.

Cuando pude reincorporarme a las labores de la protectora, fueron hasta tres las veces que salí en busca de la pequeña Ruby, todas de forma infructuosa. Tras la última, mi madre me dijo «No te preocupes por ella, hoy me he encontrado a un hombre que la había cogido y se la llevaba atada».  Esa misma tarde, en el refugio, María Teresa me dijo que iban a traer al refugio a una podenca pequeña que obedecía todas las descripciones que hasta ahora yo he dado, aunque lo realmente importante fueron las noticias de esa noche, por lo visto aquel que había cogido a Ruby estaba dispuesto a darle un hogar.

Inevitablemente me alegré mucho por la pequeña, ya era hora de que, después de estar claramente expuesta al atropello (no pocos eran los avisos de verla en la estación de autobuses), de sufrir un abandono y de estar al borde la muerte por inanición siendo tan joven, encontrara una casa en la que la quisieran. Pero ni por asomo iban a salir las cosas tan bien. Hoy, esta preciosa podenca ha sido encontrada abandonada, probablemente, por aquel que se responsabilizó de su acogida.


Hasta aquí este ejemplo de cuánto vale la palabra de algunas personas, Ruby, tal y como la hemos bautizado, está con nosotros en el refugio. Dos horas ha tardado en acostumbrarse a nosotros. Mirad la sonrisa de Laura mientras la sostiene; está claro Ruby, nosotros no vamos a abandonarte.

martes, 8 de julio de 2014

El comienzo



A pesar de que me encantaría contar (y tal vez un día lo haga) todos los motivos que me empujan día a día a ir a 'trabajar' al refugio, y digo 'trabajar' porque allí disfruto con todo lo que hago, quiero explicar qué fue exactamente lo que me hizo empezar como voluntario allí.

Me avergüenza admitir que yo, siendo un ferviente defensor y amante de los animales, no conocía la existencia de el refugio de Baeza, aunque ejemplifica muy bien cuán claro tenía que quería ayudar que fue cuestión de un día descubrirlo y apuntarme como voluntario.

Mis padres mantenían sobre la mesa una conversación acerca de los perros de tío, de cómo todos los días iba a verlos un rato a la finca donde los tiene, en el camino hacia el refugio, de que todos los días les subía agua y comida, y casualmente, que muchas veces coincidía con María Teresa, la mujer que durante tanto tiempo se ha encargado, ella sola, de la manutención de la protectora. 


Pregunté inmediatamente acerca de ella, acerca del refugio, de si podía ayudar, de que cuándo pedían donaciones, de si se podía ir a ver a los animales... Ante la avalancha de preguntas recibí un irónico "Si tanto te gustan los animales, vete allí de voluntario". Y no lo dudé ni un instante.



Ese mismo día debía volver a Granada, y no tenía tiempo para ir personalmente al refugio a buscar a María Teresa, pero fue llegar, conectar el ordenador y buscar por toda la red información acerca de la protectora de animales de mi pueblo. Encontré varias páginas webs, con varios teléfonos. Me equivoqué como cinco o seis veces llamando, y otras tantas que no obtuve respuesta. Aprovechando que acababa de hacerme facebook y que había encontrado datos acerca de la presidenta de dicha asociación, traté de comunicarme a través de internet. En cuanto pude contactar con ella la llamé, estuvimos hablando un rato largo. Me fascinaba todo lo que me decía, todo lo que me contaba, todo sobre lo que me hablaba. El refugio era mi sitio, lo sabía, y eso que nunca había estado allí.


En cuanto regresé a Baeza acompañé a María Teresa al refugio. Me presentó a los animales, estuve con ellos, me explicó otras muchas tareas y pregunté otras tantas miles de cosas. Sinceramente, había mucho que hacer y muy pocas manos para tanto trabajo, y yo y mis ganas inmensas de trabajar no podíamos echarnos para atrás. Había tantos animales, había tantas miradas, tantos ojitos dulces entre las rejas con tantísimo cariño que dar, y que quede entre nosotros, yo atravesaba un momento de tan baja autoestima y tanta soledad que al final no sé si fue más por el bien de los perritos o por el mío propio decidir quedarme con ellos.                                                                                                                                                                 Ellos me aceptaron inmediatamente, y les voy a estar siempre agradecido; nada más conocerme se acercaban a mí, con una mirada que calentaría el corazón de cualquier persona, se abalanzaban incluso, me daban su cariño, y pedían mis caricias. Fue la mejor bienvenida de mi vida. 

También estoy muy agradecido a María Teresa, que me dio la oportunidad de colaborar allí y me brindó su confianza desde el primer día.

Como un buen perro que soy yo también, no me voy a separar nunca de ellos, de mi otra familia.

lunes, 7 de julio de 2014

Ningún perro es mestizo

El catálogo de razas, aparte de ilógico y estúpido, es cruel y discriminador. Hoy, en el refugio de Baeza, tras mi vuelta al trabajo después de un año intermitente de clases y exámenes, he conocido a una chica americana fantástica. Hemos hablado de muchas cosas, pero aquello que quiero transmitir con esta entrada viene de una de las cincuenta preguntas idénticas que me ha hecho:
Sergio, do you think he will find a family soon? (Sergio, ¿crees que va a encontrar pronto una familia?)
Las preguntas no iban dirigidas a nuestro precioso dálmata, ni a nuestro cachorro de pastor alemán, ni a nuestros sanos labradores. Iba, una tras otra, a los perros ancianos, a los perros maltrechos, y más en general, a los perros mestizos. It's so sad... sí, es muy triste que a la hora de adoptar un animal, la mayoría de las personas pongan un filtro para ignorar a los perritos viejos, a los enfermos, o a los que ellos llaman 'chuchos', que no tienen raza.

El problema, decíamos, puede venir de que la difusión de animales se hace, en gran parte, a través de medios informáticos, donde una persona interesada en un animal solo puede fermentar su decisión con fotos y datos, en los que hay una clara ventaja para el perro estéticamente perfecto, con nada escrito en la ficha de observaciones. Para solventar esto lo mejor sería buscar otros medios de hacer llegar la personalidad de un perro al futuro adoptante: paseos por los pueblos, stands informativos, vídeos de los animales...


Pero tengo la sensación de que somos muy ingenuos. El perro en este país sigue siendo un objeto, y sigue pareciendo que cuanto más caro mejor. El señor adoptante no va a malgastar 3 minutos de su vida en ver un vídeo de nuestra fantástica Daenerys (segunda foto), ni querrá ir al refugio a conocerla. El señor adoptante quiere una carta de vinos, una carta de perros, en el que todo perro tiene un precio, y cuanto más caro sea el perro que te lleven paseando, mucho mejor.

Es una realidad que no hay igualdad de oportunidades para todos los perros, pero también es verdad que no es culpa de una mala difusión por parte de los animalistas. Es culpa de todos aquellos enfermos que no saben ver que todos los perros son de la misma raza: de la raza de estar toda la vida contigo, de la raza de ser fieles compañeros, eternos amigos. Qué culpan tendrán ellos de que en algún momento algún imbécil perdido decidiese hacer distinciones.

I hope so. I really hope so... (Eso espero. Eso espero, de verdad...)